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Mostrando entradas de 2023

Y seguiré.

Que me detengan los perros con sus mordidas, la niebla me cubra en los abismos sembrados de flores.  Preferentemente las ansias de ser depurado es un mito;  en el que reconozco las raíces,  que me nacen  y me hunden, que me enfrentan indiscutibles y sin razones. Esta poesía que me llena;  sabe de mis conflictos, la marea inestable de las más sublimes palabras.

Prefiero las mañanas

Los carros pasan como la vida, destornillando amores por las autopistas, deshaciéndose de los que imitan a la noche. Pienso en tu ángel vagabundo que desafía grandes impurezas, y no cree en las miradas del mar Entre ruidos y espermatozoides asimilo tus gritos, lloriqueos antimisiles de indiscutibles aperturas. No soy un maestro de ceremonias que tortura tu imagen   y sólo piensa en el espasmo, en los órganos de tu vértebra de orgías, hojas húmedas  o secas  o viceversa, fabricando tus mayores arrepentimientos. Sin embargo, o con embargo, embargo las lunas hacia tu puerta. Tiernos secretos convierten a este humilde servidor de tus aguas; en lo astronómico.  Desde este instante paso a ser tu aliento, ensancho tus parábolas, tus otras sombras que me cuidan de los portales azules, egoístas, que colaboran con la permanencia de tu cuerpo a mis axilas, y pide a cada rato una entrevista a la inquietud de amarnos como siempre. Prefiero ser rocío de esta flor que por las ...

Tiempo inoportuno

He perdido la sombra de mis pies, mis ilusiones automovilísticas, No existen auriculares para llamarte cuando sueño,  una cama sin sábanas donde las fronteras se rompan,   donde el diablo conserva sus manos en un cielo de artefactos. Vagaremos sin rumbo alguno, tú con tu cuerpo ajustando los bolsillos  en donde no estoy.

Pedir

Quiero una mujer  trastornada de refranes, inhibida, platónica, casual. Una mujer  que sepa transformar los eclipses  en parábolas sorditas, que al amanecer  haga su cuerpo invisible, preponderante, sustancial. Quiero una mujer de ojos grandes, que mi música desterrada en la miseria,  escuche aunque no tenga oídos.

Un perfecto eclipse.

A veces soy la luna envejecida por palabras, manchado de escorpiones y salsa de tomate. en mi cuerpo existen girasoles nocturnos,  una luz de insectos. Soy ventanas para los que no tienen casas transbordadoras de problemas, un pez, sólo un pez;  que cuida el mar, que hace de una mujer un poema colorido, un hombre impregnado de pieles subterráneas, un ser que ama a su madre las 24 horas  en un espacio donde todos somos felices, y la fatiga de los hombres es la rebelión de un pueblo pacifista, Pero a veces estoy confundido, caminando sin hilos conductores del algo, viviendo todos los domingos  en donde aparentemente no soy nadie, donde las leyes conducen a una interrogación innecesaria, perdido en un tiempo en el que no existe mi mente y mi cuerpo en espera de las sanguijuelas  que poco a poco vendrán a romperme el corazón en migajas. A veces no soy nada, A veces soy un perfecto eclipse.

Las antiguas pieles de mi sombra.

Mujer que ardes desde mi carne. Un mundo que a mis pies sujetaron los tentáculos de la tierra, la brisa en mis pupilas rellenaba mis párpados de tu corteza, y las ruinas en mis dedos se deshacen en la arquitectura de tus senos, Las sábanas quieren cubrir los espacios felices del pasado, mis ojos partirán hacia la negrura del horizonte  y estarás allí con las manos abiertas donde edificas un universo, la conservación de las antiguas pieles de mi sombra. Sé de la madrugada que llevas en el vientre, el nido sujeto a nuestras espaldas,  la ilusión de un suelo subterráneo donde nace un fruto, una flor, tus ojos.

Cuerpos de aguas

Tengo tres ríos, se exponen a la merced de las aguas cristalinas, interrumpen mis sueños sin falsedades,  es la brisa cuando nos ahogamos a plenitud  a sabiendas de los que a escondidas se escurren trás el tiempo. Mis ríos son la primavera que acostumbré a besar  en las orillas de sus propias orillas,  lágrimas que acurrucan al viento, van más allá del Atlántico  y retornan, suavizan la carne de los árboles. Han perdurado en su cauce trá s el lienzo de mi espalda, desfiguran las medidas de las jovenzuelas,  se tragan las faldas para descontaminar los malos amores  que se impregnan en los suelos y escupen a los astros. Mis ríos sin cesar acumulan almas  y cuando menos me imagino las tengo sobre las manos ensangrentadas  absorbiendo a cada instante mi pulso, la gravedad de mi aliento.  Cuando desnudo beso los labios de las golondrinas  vuelvo a sumergirme en el aire. Contemplo cómo brotan de mi piel  otros que en las noches sabrá...