Tengo tres ríos, se exponen a la merced de las aguas cristalinas, interrumpen mis sueños sin falsedades, es la brisa cuando nos ahogamos a plenitud a sabiendas de los que a escondidas se escurren trás el tiempo. Mis ríos son la primavera que acostumbré a besar en las orillas de sus propias orillas, lágrimas que acurrucan al viento, van más allá del Atlántico y retornan, suavizan la carne de los árboles. Han perdurado en su cauce trá s el lienzo de mi espalda, desfiguran las medidas de las jovenzuelas, se tragan las faldas para descontaminar los malos amores que se impregnan en los suelos y escupen a los astros. Mis ríos sin cesar acumulan almas y cuando menos me imagino las tengo sobre las manos ensangrentadas absorbiendo a cada instante mi pulso, la gravedad de mi aliento. Cuando desnudo beso los labios de las golondrinas vuelvo a sumergirme en el aire. Contemplo cómo brotan de mi piel otros que en las noches sabrá...
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