La pared suicida.

Dormir en mi pared

de estampas y acordeones,

purificar la miel de esa luz incoherente

que por tu ventana se ha alejado de mi estatura,

de los perros que me persiguen con temor al mañana,

Sí,

lo afirmo;

estoy en tus senos y los días posteriores a mi regreso.

Dormir en tu pared de discípulos guerreros es contactar el mundo,

que en tus brazos conoce el refrán de la buena palabra,

las ferias tumultuosas que acorralan al infante,

y raíces que nos mezclan con los otros,

aquellos que ven la tierra en sueños de piratas

comiéndose el suelo que fabrican los perturbantes insecticidas,

los pasos que el viento se mastica de vez en cuando,

sí,

lo reintegro a mis mudas palabras,

dormir en tu pared de pupilas imaginarias;

es crear un vientre con la vanidad de los muertos.


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