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Mostrando entradas de septiembre, 2011

También en esta historia hablan los peses.

  Alimentar viperinos peces que te susurran al oído, que se escogen uno a los otros para decidir quién conducirá el tiempo, quién irá a la deriva con los puños cerrados a maltratar a los egoístas que nacieron así y nada más; no es calumniar al anfitrión de la naturaleza, crucificar una vez más al Jesús de la calle 24, ni despintar los cuadros de mi padre;  Los peces son peregrinos que se nos derraman en nuestros brazos y piden ayuda para la paloma que enterraron viva. También hablan de historias, fugitivos de estas aves que condenaron a exilio el volante de los barcos, hoy no duermen, sólo bostezan cuando el sol en sus escamas forma un arcoíris ineludible.