Resurrección.
Voy rumbo a la vida. El pan no se busca en el mismo lugar. Espero el instante del silencio; los ancianos que miden la vida, jóvenes que subastan corazones, reloj de minuteros oxigenados, ausentes, ya incorregibles. Soy un naufrago de cometas maquiavélicos, oscuridades para los que ascienden en la luz, un incógnita que desaparece sin importarle el mañana. En mi secreto no hay edificios para jugar a matrimonios, ni sanitarios desempleados por las escaleras. Los gatos aprendieron la tristeza de un niño. Yo; la estancia de una tierra en la que soy uno más.